lunes, 7 de abril de 2014

El otro lado de la valla



 De la mano del fotoperiodista Sergi Cámara, Jordi Évole se ha adentrado en el monte Gurugú para recoger el testimonio de los inmigrantes que esperan allí para cruzar los doce kilómetros de valla que separan Marruecos de España. También ha conversado con el Padre Esteban, dirigente de la única organización que ofrece ayuda y asistencia sanitaria permanente a estas personas.


En el lado español, Évole se ha reunido con un agente de la Guardia Civil para conocer cómo viven las autoridades policiales los reiterados intentos de salto, y con la secretaria general de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), Estrella Galán, para conocer el funcionamiento de los CETI (Centros de Estancia Temporal de Inmigrantes). El periodista ha contado también con el punto de vista de Mbuyi Kabunda, profesor e investigador en el Instituto de Derechos Humanos de Estrasburgo.
‘El otro lado de la valla’ en 10 frases


1) Estrella Galán asegura que desde la tragedia de Ceuta ha cambiado el discurso: España pasa de controlar sus fronteras a sufrir una gran presión migratoria. Con las cifras en la mano, descubrimos que en el 2013, entraron por Ceuta y Melilla 3.600 inmigrantes, lo que representa solo un 5% del total que han entrado en el país. ¿A qué viene entonces tanto interés mediático en el tema? "España quiere trasladar un mensaje a la UE para que ponga su foco en Ceuta y Melilla, y se refuercen las ayudas", asegura Galán.



2) De la mano de Galán, Évole muestra dónde van a parar aquellos que tienen la suerte de superar con éxito la valla. Galán muestra qué es un CETI y qué función tiene e informa de que en España hay dos, uno en Ceuta y otro en Melilla. "Es un dispositivo necesario y positivo para la integración, el único problema es la sobretaturación". El CETI de Melilla tiene plaza para 480 y ahora hay 1.500 personas.



3) Bernardino Pardo es agente de la Guardia Civil destinadoe ne Melilla desde hace seis años. "No me gustan las concertinas, pero qué voy a decir. Se pusieron en el 2005 y las quitaron en el 2007, y ahora las han vuelto a poner", explica este agente. Y cuando Galán le recuerda que no están cumpliendo las leyes en la frontera y que testimonios de chicos dicen que aninguno le han ofrecido asilo político, Pardo se defiende: "Es una situación dramática tanto para los que quieren entrar como los que tenemos que impedirlo".

4) El padre Esteban explica las duras condiciones en que se ven obligados a vivir los inmigrantes que esperan en el monte Gurugú a saltar la valla, cómo valoran una manta y un plástico como el más preciado de los tesoros. Para pagar la asistencia médica que ofrece a los inmigrantes en el territorio, cuenta con un proyecto de cooperación del gobierno suizo, mediante Médicos sin Fronteras. "Todos los inmigrantes que recibimos tras los intentos de valla, la mayoría atribuyen los golpes a las fuerzas auxiliares marroquís. En el caso de pérdida de ojos, señalan a la Guardia Civil".

5) Por este motivo y por otros, el padre Estevan reivindica que haya observadores imparciales en la valla. "Tanto derecho tienen unos como otros de dar su versión. En un sistema democrático es normal que permitan observadores que den fe de lo que ven in situ", reivindica. A pesar de la crudeza de la situación, entiende que los inmigrantes no desistan en su empeño de saltar la valla a cualquier precio.

6) Évole descubre de la mano del fotoperiodista Sergi Càmara, dónde se refugian los inmigrantes."Le llaman el Infierno ante el Paraíso porque está cerca de la puerta de Europa, pero aquí lo pasan muy mal". Cámara empezó a trabajar en la zona en el 2004 pero asegura que nunca había visto tanta expectación mediática como en los últimos meses. "Hace 6 meses, aquí no había nadie porque había redadas de la policía marroquí tres veces al día, y ahora parece que vuelven a dejarlos estar aquí. Marruecos utiliza los inmigrantes como moneda de cambio. Y España paga", sentencia. La crisis que atraviesa España no es un obstáculo para estos inmigrantes. Según Cámara, muchos de ellos saben de la situación de este país, pero para muchos España es solo un lugar de paso para ir a Francia, Alemania o Inglaterra. "Muchos de ellos tienen estudios como nuestros jóvenes españoles, pero han tenido la mala suerte de nacer al otro lado de la valla. Por eso, aunque pongan cuchillas lo seguirán intentando", asegura Cámara.

7) Pero los motivos para no desistir del intento de saltar la valla pese a las condiciones de vida y el riesgo, nadie puede explicarlos mejor que los propios protagonistas. La mayoría de los inmigrantes que se refugian en el monte Gurugú aseguran que no se esperaban tener que saltar una valla para entrar en España. "Yo no esperaba esto. Aquí supe que para cruzar la frontera tenía que saltar la valla. Hay mucho riesgo y puedo morir o herirme porque la valla es umy alta, pero saltar la valla es la mejor solución", afirma un inmigrante llegado del Chad hace dos meses después de un largo periplo de otros tantos meses hasta alcanzar Marruecos. ¿Volver? "La familia, los amigos... ellos pueden calcular cuanto tiempo hace desde que salí, ¿volver después de tanto tiempo sin dinero? no lo entenderían".

8) El segundo testimonio viene de Níger, lleva un mes en el campamento y sueña llegar a Melilla, como otros amigos suyos. "Lo esencial es tener una buena vida, no necesariamente estar en Europa o en América", argumenta para justificar su arriesgo empeño. Pero hay algo que no comprende: "Durante la colonización, nos llevaban a la fuerza a Europa. Hoy ponen vallas, nos disparan y nos rompen las manos".

9) El tercer testimonio ha llegado de Costa de Marfil después de una larga travesía por el desierto. En cuatro años ha saltado tres veces. No se rinde. "Soy un joven jugador de fútbol pero nada era fácil en mi país, mis padres no podían ocuparse de mí y decidí emprender la aventura. Mi sueño es ser un gran futbolista el día de mañana, para que todo el mundo hable de mí. Mis padres estarán orgullosos". Pero detrás de ese sueño, aún hay más: "Mientras no salte la valla no tengo nada. Mi visado son mis manos y mis pies"

10) El balance de cooperación es totalmente negativo: África sigue siendo el continente más ayudado y el más desarrollado. La cooperación "se ha utilizado como instrumento de la política exterior para conseguir objetivos económicos, geopolíticos..." "África en desorden es un buen negocio". Así explica Mbuyi por qué grandes compañías no necesitan cooperar con estos países. Y así, por qué los dirigentes africanos no hacen nada por su continente: "Los dirigentes africanos tienen de africano solamente el color de la piel, pero la mente totalmente occidentalizada"

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