jueves, 18 de julio de 2013

Palabras del Cardenal Bergoglio ( Papa Francisco) a los jóvenes


XXº MARCHA JUVENIL DE CORPUS CHRISTI



Desgrabación de las palabras del cardenal Jorge Mario Bergoglio SJ, a los jóvenes de la arquidiócesis de Buenos Aires con motivo de la XXº Marcha Juvenil de Corpus Christi

(13 de junio de 2009)



Gracias por este gesto.

Gracias por este gesto de haber atravesado Buenos Aires desde cuatro lugares y haber mostrado a la gente que todavía en Buenos Aires se sueña.

Que todavía hay sueños en Buenos Aires.

Sueños capaces de hacer caminar a los jóvenes atravesando la ciudad.

Sueños capaces de meterse en la vida de la ciudad y decir: “esto puede cambiar”.

Sueños capaces de meterse en los corazones y decir: “reí, el Señor te ama. Amá vos también”.

Sueños capaces de proclamar que vale la pena jugarse la vida por Jesús.

Esto es lo que han hecho ustedes. Y yo les quiero decir que nosotros necesitamos de sus sueños.

Una sociedad donde los jóvenes no sueñan está muerta.

Necesitamos que todos siembren sus sueños en la sociedad.

Necesitamos de sus utopías. Que las planten en el tejido social y hagan reverdecer a aquellos que estamos viendo tan alicaídos.

Necesitamos que los sueños de todos se metan en todos los rincones de la ciudad, porque los sueños de ustedes no son solamente de ustedes: son de aquellos que se están jugando la vida.

Anímense a soñar.

No se duerman. Los jóvenes dormidos no sirven.

Anímense a soñar. Anímense a caminar y entonces sí a jugarse la vida por el Señor.

Jesús caminó con ustedes y va a seguir caminando hasta la Plaza.

Jesús tiene un mensaje que es el sueño más grande: que somos todos hermanos. El mensaje del amor. Ustedes lo pueden dar.

Anímense a sembrar esos sueños. No tengan miedo de soñar: si se les va la mano ya los van a bajar de un hondazo. No se preocupen, pero ¡sueñen, por favor! Necesitamos del sueño de ustedes. No pierdan el sueño y así como una vez les dije “ojo, que no les metan la mano en el bolsillo y les roben la esperanza”, hoy les digo: “que no les tiren un baldazo de agua y les apaguen los sueños”.

No se dejen robar los sueños. Por ninguna propuesta que parezca más fascinante en el momento y que termina a los 10 minutos.

No te dejés robar el sueño que tenés en tu corazón. Ese sueño te lo puso Dios para sembrarlo, para llegar a otros, para jugarse la vida por el Señor.

Ahora, soñando, estas cuadras que nos faltan vamos hasta la plaza y ahí nos vamos a encontrar con Jesús.

Cantando, llenos de vida con ganas de decirle: “Jesús, me quiero jugar la vida por vos”.

Y, créanme, que los mayores y toda la ciudad necesitamos que ustedes soñando se jueguen la vida por Jesús.

¡Adelante, entonces!

  
Card. Jorge Mario Bergoglio SJ, arzobispo de Buenos Aires



A LOS JÓVENES


Desgrabación del mensaje del cardenal Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, a los jóvenes de la XVIII Marcha Juvenil 2007 de Corpus Christi (9 de junio de 2007)


¿Que pasó este año? El día está más feo que el año pasado y hay el doble (de jóvenes). ¿Que pasó? Hay el doble. Ustedes hoy quisieron caminar, como lo hacen todos los años. Quisieron tajear la ciudad desde los cuatro puntos, ¿no es cierto? Desde las cuatro vicarias. Y caminar en medio de la gente. Quisieron decirle a la gente, con la actitud de ustedes, que Jesús que es Amor, nos espera para darnos más Amor. Jesús nos está esperando. Esto es lo que han dicho hoy ustedes al caminar por la calle. No hicieron ningún tipo de propaganda. No buscaron ningún tipo de afiliación, ni algún cuadro de fútbol, algún club, a nada. Simplemente caminaron gratuitamente para decir que Jesús es Amor y que vale la pena seguir este camino. Pero claro, cuando seguimos el camino de Jesús se “arma”, porque era una de las cosas que ya desde el principio cuando Jesús estaba ahí con los apóstoles, que sucedía al que seguía a Jesús, que rompía los esquemas.

Y ustedes hoy empezaron a “romper” los esquemas porque mientras… los esquemas normales porque por ahí mientras algunos dormían, ustedes ya estaban caminando, estaban rompiendo los esquemas con los gritos. Mientras algunos por ahí estaban reunidos a ver como podían hacer para poder tener más dinero, más poder, o más influencias, ustedes estaban diciendo que el Amor es Servicio; y que lo único que vale en la vida es vivir para los demás. Yo soy un hombre, una mujer, que vivo para los demás!!!. Lo que ustedes estaban gritando con su modo de ser, es que el que no vive para servir no sirve para vivir. Estamos cansados de gente que no sirva para vivir!!! Nosotros queremos vivir para servir!!! Y eso lo han dicho ustedes… Y eso es romper los esquemas. Y entonces, si ustedes ahora van a seguir a Jesús, quieren seguirlo al Amor, sepan que su vida va a ser siempre eso. Romper los esquemas artificiales que nos quieren imponer, romper los esquemas artificiales de un mundo fácil que nos vende la “fácil”: “hacela fácil”, “no te rompas”, “hacé la que te gusta”…

No. Yo quiero seguir al Amor. Y el Amor es Servicio. Y el Amor no es hacerla fácil; el Amor es difícil. Ustedes lo saben, chicas y muchachos, que el Amor es difícil. Hoy ustedes han caminado para proclamar el Amor. Sigan así. Pero sepan que no se trata de ir contracorriente: ir contracorriente por ahí lo hace el rebelde, por ahí lo hace el que está siempre en contra de todo… no, no! Jesús lo único que hace es romper los esquemas artificiales y te da esto que te da el Amor. Y esta palabra quiero que se la metan bien en el corazón: Jesús te da la libertad! Rompan los esquemas y tendrán libertad! Vamos por el Amor, Vamos por la libertad! Vivan el Amor! Rompan los esquemas y tendrán libertad. Los espero en la plaza y que Dios los bendiga. 


Card. Jorge Mario Bergoglio SJ, arzobispo de Buenos Aires






CARTA POR LA NIÑEZ

Carta del cardenal Jorge Mario Bergoglio S.J., arzobispo de Buenos Aires y Primado de la Argentina, leída a los jóvenes en la en la 31ª Peregrinación Juvenil a Luján 
(2 de octubre de 2005)


A los sacerdotes, consagrado y consagradas, y fieles de la arquidiócesis
Queridos hermanos y hermanas:


La XXXI peregrinación juvenil al Santuario de Luján tiene como lema “Madre, ayúdanos a cuidar la vida”. Le pedimos a nuestra Madre esta gracia: que nos ayude a cuidar toda vida y toda la vida. Lo hacemos con el grito filial de la oración y la confianza que nos da la Virgen. Ella le dijo a San Juan Diego: ¿”No estoy yo aquí que soy tu madre”? Saber que está cerca con su ternura maternal nos da fortaleza para seguir pidiéndole, con corazón de niños, “Madre ayúdanos a cuidar la vida”. Y, a la luz de esta oración filial, quiero proponer a la reflexión de Ustedes un problema de vida que afecta a nuestra ciudad.

En los últimos años se han incorporado al paisaje ciudadano nuevas realidades: cortes de calles, piquetes, gente viviendo en las veredas... Una realidad, a mi parecer la más dolorosa, que se ha impuesto en este paisaje, tiene como protagonistas a los niños. La presencia de situaciones injustas y riesgosas de las que son víctimas nuestros niños, niñas y adolescentes nos golpean y conmueven.

Niños y jóvenes en situación de calle, mendigando, durmiendo en estaciones de subtes y ferrocarriles, en zaguanes y recovas; en ocasiones “aspirando” solos o grupalmente, son realidades habituales en el cotidiano paisaje ciudadano.

Niños y adolescentes cartoneando y hurgando en la basura en búsqueda quizá de su única comida diaria, aun en horas entradas de la noche.

Niños y jóvenes, muchas veces bajo la mirada de mayores que los regentean, ocupados en diversos trabajos formales e informales, vendiendo, haciendo malabarismos, limpiando vidrios, abriendo puertas de automóviles o repartiendo estampitas en los subtes.

En la Ciudad de Buenos Aires está prohibida la “tracción a sangre”. Si aparece un carrito de cartoneros tirado por un caballo puede ser decomisado... Pero hay cientos de carritos de cartoneros que andan por todas partes (los veo diariamente en el microcentro) y como no se puede un caballo, entonces muchas veces los empujan los chicos. ¿Es que estos chicos no son “tracción a sangre”?

El pasado 13 de agosto, por los diarios, nos enteramos que una red de pedofilia funcionaba en los barrios de Chacarita, Floresta, Congreso, Recoleta, San Telmo, Montserrat, Núñez, Palermo y Caballito. Chicos y chicas entre 5 y 15 años, manteniendo relaciones con mayores. Hace unos años nos rasgábamos las vestiduras cuando sabíamos que los Sex-Tours organizados en Europa hacia ciertos lugares de Asia incluían sexo con niños... y ahora lo tenemos instalado aquí, incluso en los menús de algunos alojamientos lujosos.

Es una realidad dolorosa la creciente utilización de niños y adolescentes en el tráfico de drogas. Resulta también aberrante el consumo masivo de alcohol, por parte de niños y jóvenes, con la complicidad de comerciantes inescrupulosos. Incluso a veces se observa como práctica la ingesta de bebidas alcohólicas en niños de corta edad.

Por otra parte, los datos de la realidad nos señalan que la mayoría de nuestros niños son pobres y que alrededor del 50% de los pobres son niños. Los niveles de indigencia se expresan dramáticamente en la actualidad y en nuestro futuro próximo, con consecuencias ciertas a partir de carencias nutritivas, ambientales, insalubridad, violencia y promiscuidad naturalizadas, que condicionan su crecimiento, problematizan su relación personal y tornan dificultosa su inserción social y comunitaria. Resulta escalofriante que algunas empresas de turismo, como parte de tours que organizan en nuestra ciudad, incorporen a las Villas de Emergencia, donde viven niños en estado de indigencia o pobreza, como lugares de observación y visita para los visitantes extranjeros.

La producción cultural, en especial la oferta televisiva, pone a disposición de nuestros niños y jóvenes, como ya lo vienen señalando prestigiosas instituciones y personalidades de nuestra sociedad, programas donde la degradación y frivolidad de la sexualidad, la desvalorización de la familia, la promoción de desvalores maquillados artificialmente como valores y la exaltación de la violencia, junto con una libertad irresponsable y “gánica”, son constantes, aportando componentes de conductas que devienen paradigmáticos para nuestra juventud, frente a la pasividad de organismos de control y el financiamiento cómplice de empresas e instituciones.

Esta realidad nos habla de una degradación moral cada vez más extendida y profunda que nos lleva a preguntarnos cómo recuperar el respeto por la vida y por la dignidad de nuestros niños. A tantos de ellos les estamos robado su niñez y les estamos hipotecado su futuro y el nuestro: una responsabilidad que, como sociedad, compartimos y que pesa más sobre los de mayor poder, educación y riqueza.

Y si miramos la realidad religiosa, ¡cuántos niños no saben rezar!, ¡a cuántos no se les ha enseñado a buscar y contemplar el rostro del Padre del Cielo, que los quiere y los prefiere! Grave carencia en el ser mismo de una persona.

Todas estas realidades nos sacuden y confrontan con nuestra responsabilidad de cristianos, con nuestra obligación de ciudadanos, con nuestra solidaridad como partícipes de una comunidad que queremos cada día más humana, más digna y más acorde a la dignidad humana y de la sociedad.

Frente a esta realidad de nuestros niños y adolescentes aparecen reacciones diversas que se orientan a un acostumbramiento progresivo de creciente pasividad e indiferencia, una suerte de normalidad de la injusticia; o, por otra parte, una actitud falsamente normativa y de supuesto bien común que reclama represión y creciente control que va, desde la baja de la edad de imputabilidad penal hasta su forzada separación familiar, en ocasiones sometiendo injustamente al sistema judicial situaciones de pobreza familiar o bien promoviendo una discrecional y abusiva institucionalización.

Y así podríamos continuar con esta descripción, la cual entraña un grito a tomar conciencia. Debemos tomar conciencia de la situación de emergencia de nuestra niñez y juventud. Debemos afrontar nuestras propias responsabilidades personales y sociales ante la emergencia. Debemos asumir como propios los mandatos constitucionales en la materia.

Debemos tomar conciencia de que cada chico marginado, abandonado o en situación de calle, con deficiente acceso a los beneficios de la educación y la salud, es la expresión cabal no sólo de una injusticia sino de un fracaso institucional que incluye tanto a la familia como también a sus vecinos, a las instituciones barriales, a su parroquia y a los distintos estamentos del Estado en sus diversas expresiones. Muchas de estas situaciones reclaman una respuesta inmediata, pero no con la inmediatez de las luces de bengala. La búsqueda e implementación de respuestas no emparchadoras no pueden hacernos olvidar que necesitamos un cambio de corazón y de mentalidad que nos lleve a valorar y dignificar la vida de estos chicos desde el seno de su madre hasta que descansen en el seno del Padre Dios, y a obrar cada día en consecuencia.

Debemos adentrarnos en el Corazón de Dios y comenzar a escuchar la voz de los más débiles, estos niños y adolescentes, y recordar las palabras del Señor “El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí mismo” (Mt. 18: 5); y, “Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial” (Mt. 18: 10). Tanto esas voces como la palabra del Señor deberían conmovernos en nuestro compromiso y en nuestra acción:

§ Nunca la niñez abandonada en nuestra ciudad;

§ nunca la adolescencia y la juventud marginada en nuestra ciudad;

§ ningún cristiano, ninguna parroquia, ninguna autoridad indolente o indiferente frente al vía crucis de nuestras familias y de nuestros niños;

§ ningún egoísmo o interés personal o sectorial menguando el esfuerzo y el compromiso que dilate la necesaria unidad y coordinación para el esfuerzo impostergable e inmediato.

Estoy preocupado y dolorido por esta situación. Por ello quise escribirles esta carta. He tratado el tema con algunos especialistas, con la Vicaría Episcopal de Niños, con la Comisión de Niñez y Adolescencia en riesgo, con algunos jueces y legisladores. En base a lo reflexionado con ellos hago un resumen sintético que añado en ANEXO. Esto nos ayudará sobremanera a reflexionar sobre esta realidad y sé que será útil en el camino de la Asamblea Arquidiocesana. Pero, sobre todo, quisiera que nuestros ojos no se acostumbraran a este nuevo paisaje ciudadano que tiene como protagonistas a los niños. Les pido, por favor, que abramos nuestro corazón a esta realidad dolorosa... los Herodes de hoy tienen muchos rostros diversos, pero la realidad es la misma: se mata a los niños, se mata su sonrisa, se mata la esperanza... son carne de cañón. Miremos con ojos renovados a estos niños de nuestra ciudad y animémonos a llorar. Miremos a la Virgen y digámosle desde el llanto de nuestro corazón: “Madre, ayúdanos a cuidar la vida”.

Con paternal y fraternal cariño

Cardenal Jorge Mario Bergoglio, S.J., arzobispo de Buenos Aires
Buenos Aires, 1º de octubre de 2005, Fiesta de Santa Teresita del Niño Jesús, Patrona de los Niños de la Arquidiócesis.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Gracias por publicar su discurso. Bergoglio es un referente para todos, es un fiel comunicador de Jesús.
Muchas gracias!
Martín

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