lunes, 8 de julio de 2013

PALABRAS DE FRANCISCO EN LA FRONTERA DE LA DESESPERACIÓN


·          El papa Francisco celebró misa en la frontera de la desesperación 

En la isla de Lampedusa arrojó una corona y rezó por los miles de migrantes muertos en las travesí­as
·         ¿Adán dónde estás? ¿Cuántas veces he pensado 'no tengo nada que ver'
Homilia del santo padre en el viaje a Lampedusa. Pidamos al Señor que borre lo que de Herodes ha quedado en nuestro corazón
·         Estrella del Mar, implora perdón por nosotros que nos hemos vuelto ciegos
Oración del santo padre a la Virgen Marí­a en Lampedusa pidiendo por los migrantes, refugiados y quienes brindan solidaridad





El papa Francisco



El papa Francisco celebró misa en la frontera de la desesperación
En la isla de Lampedusa arrojó una corona y rezó por los miles de migrantes muertos en las travesí­as
Por H. Sergio Mora
ROMA, 08 de julio de 2013 (Zenit.org) - El papa Francisco partió temprano de su residencia en el Vaticano, la Domus Sanctae Marthae, y a las 8 llegó al aeropuerto militar de Ciampino desde donde partió en un vuelo que aterrizó a las 9.15 en la isla de Lampedusa.
El santo padre pidió realizar la visita en un vuelo de línea, pero delante de las dificultades de una ida y vuelta en el mismo día aceptó ir en un avión Falcon ofrecido por la República Italiana. Es el primer viaje del santo padre fuera de la diócesis de Roma.
Días atrás, el papa cuando estaba rezando pensó a un reciente naufragio que se registró en Lampedusa y le vino la idea: “debo ir allí”. Lo indicó a ZENIT, uno de los compatriotas del papa, de la delegación de víctimas del atentado a una mutual judía, que el viernes fue recibida por el papa.
Desde el aeropuerto el santo padre llegó en auto hasta la Caleta Pisana, en donde se embarcó en el guardacostas de la capitanería de Lampedusa' CT182, que llevó al papa custodiado por dos guardacostas y más de 120 embarcaciones que le acompañaron. Una flota que recordaba un ir hacia una batalla, en este caso de la solidaridad.
En esta zona del Mar Mediterraneo hay un sector que los pescadores llaman el 'cementerio del mar', porque cuando tiran las redes suelen recuperar trozos de cuerpos de los ahogados en los naufragios.
A las 9,20 aproximadamente, cerca de la caleta Maluk, el santo padre arrojó una corona al mar en recuerdo de las miles de víctimas, bendijo a las naves que le circundaban y se quedó diversos instantes en oración.
Poco después el papa desembarcó en el puerto de Punta Favarolo, donde estaban unos 50 inmigrantes llegados recientemente en embarcaciones y hospedados en el centro de primera acogida, en el cual los clandestinos son identificados. El santo padre les saludó uno a uno.
“Hemos huido de nuestro país por motivos económicos”, indicó uno de los inmigrantes, que añadió “fuimos secuestrados por varios traficantes, y también en Libia sufrimos tanto. Quisiéramos que los países a los que hemos llegado nos ayudaran” dijo. El papa tras saludar a este 'portavoz' de los desembarcados, en el jeep blanco fue desde allí al estadio Arena para celebrar la santa misa.
“La mayoría de quienes llegan son jóvenes, muchos aún menores e incluso madres en cinta”, indicaron del Centro Astalli, del Servicio de los Jesuitas para los Refugiados (JSR), que se ocupa de dar asistencia también aquí. Añadieron que muchos de refugiados y migrantes son de religión musulmana y que el precio que cobran los mercantes de muerte por hacerles cruzar el Mediterráneo es de 1400 dólares, indicaron.
En los centros de acogida los desembarcados deben demostrar su identidad y esperar hasta que las autoridades italianas logren certificar las mismas con los países de origen. La mayoría de los desdichados pide asilo político, porque llegan de territorios en los que se registran conflictos o persecuciones.
El padre Lombardi, portavoz del Vaticano indicó desde Lampedusa: “Es una presencia que quiere recordar a tantas personas que sufrieron y que sufren, y llamar a la responsabilidad. El papa vive esta fiesta popular pero recordando la tragedia”.
A las 10 de la mañana el pontífice vistiendo paramentos color violeta en señal de penitencia celebró misa en el campo deportivo ARENA, que en el 2011 fue transformado en centro de primera acogida de tres mil migrantes desembarcados en solamente tres días, en una isla que tiene unos seis mil habitantes.
En su homilía el santo padre recordó la tragedia a quienes vieron sus travesías en embarcaciones terminar en la muerte. Agradeció a los habitantes y socorredores por el ejemplo que dan acogiendo a estas personas. Y saludó a los inmigrantes allí presentes de origen musulmán que están en estos días respetando el Ramadám. Y exhortó a que nunca se repita algo similar. 
El papa se preguntó ¿de quien es la responsabilidad de toda esta tragedia? y nos respondemos, no nuestra. Y nos encerramos en una burbuja de jabón. Y preguntó nuevamente: ¿Quien de nosotros ha llorado por esta gente? La globalización de la indiferencia nos quitó la capacidad de llorar. 
A continuación visitó al parroquia de San Gerlando en donde estaban inmigrantes y personas del lugar que le esperaban. Y agradeció nuevamente a las habitantes de Lampedusa por su solidaridad.
En San Gerlando, monseñor Francisco Montenegro, obispo de Agrigento dirigió un discurso al papa en el que dijo: “En los últimos años esta isla se volvió sinónimo de otras palabras: desembarques, clandestinos, inmigrantes, emergencia, muerte, esperanza. Hoy su presencia nos invita a una lectura más profunda de estos fenómenos. Sentimos que el Señor quiere escribir páginas de historia a su manera. En esta isla revivimos las páginas del Éxodo: la esclavitud, el cruzar el mar, el cruzar el desierto, la tierra prometida y el sueño de la libertad”. “Esta isla es un escollo y un faro, que lamentablemente para muchos se volvió una tumba”.
La alcalde la isla, Giusi Nicolini, indicó que cuando le agradeció al papa por su presencia, Francisco respondió: “Soy yo que les agradezco, porque aquí hay veinte mil muertos debajo del mar”.
El responsable de comunicación de la Organización Internacional de las Migraciones, Flavio Di Giacomo indicó: “Es muy importante este mensaje del papa porque desplaza la atención mediática de la 'invasión' de los 'números' a la problemática humanitaria” dijo.
El viaje concluye en la misma jornada y a las 14 horas está programado que el santo padre haya regresado al Vaticano.



¿Adán dónde estás? ¿Cuántas veces he pensado 'no tengo nada que ver'?
Homilia del santo padre en el viaje a Lampedusa. Pidamos al Señor que borre lo que de Herodes ha quedado en nuestro corazón
Por Redacción
ROMA, 08 de julio de 2013 (Zenit.org) -  'Inmigrantes muertos en el mar, aquellos barcos que en vez de ser una vía de esperanza fueron una vía de muerte'. Así titulan los periódicos. Cuando hace algunas semanas supe esta noticia, que lamentablemente otra vez un barco había naufragado, el pensamiento me volvía continuamente como una espina en el corazón que me traía sufrimiento. Y entonces sentí que tenía que venir hoy aquí a rezar. A cumplir un gesto de cercanía, pero también para despertar a nuestras conciencias. Para que lo que sucedió no se repita, no se repita, por favor.
Antes querría decir algunas palabras de sincera gratitud y aliento a ustedes habitantes de Lampedusa y Linosa, a las asociaciones, a los voluntarios y a las fuerzas de seguridad, que han mostrado y atienden a estas personas en los viajes hacia algo mejor. Ustedes son una pequeña realidad pero que ofrece un ejemplo de solidaridad. ¡Gracias!
Gracias también al arzobispo Mons. Francesco Montenegro, por su ayuda, su trabajo y su cercanía pastoral. Saludo gentilmente al alcalde, señora Giusi Nicolini, por lo que hace.
Un pensamiento va a los queridos inmigrantes musulmanes que esta noche inician el ayuno del ramadán. Con el deseo de abundantes frutos espirituales. La Iglesia les está cerca en la búsqueda de una vida más digna para ustedes y vuestras familias, a ustedes 'Osha'.
Esta mañana a la luz de la palabra de Dios que hemos escuchado querría proponer algunas palabras que sobre todo provoquen a la conciencia de todos, empujen a reflexionar y a cambiar concretamente ciertas actitudes.
¿Adán, dónde estás? Es la primera pregunta que Dios le hace al hombre después del pecado. ¿Dónde estás Adán? Adán es un hombre desorientado, que perdió su lugar en la creación porque cree que se ha vuelto potente, de poder dominar todo, de ser Dios.
Y la armonía se rompe el hombre se equivoca y esto se repite también en la relación con el otro que no es más el hermano que hay que amar, sino simplemente el otro que molesta mi vida, mi bienestar.
Y Dios pone la segunda pregunta: ¿Caín dónde está tu hermano? El sueño de ser potente, de ser grande como Dios, o peor, de ser como Dios, lleva a una cadena de equivocaciones que es cadena de muerte, lleva a derramar la sangre del hermano.
Estas dos preguntas de Dios resuenan también hoy con toda su fuerza fuerza. Tantos, entre nosotros, y me incluyo también yo, estamos desorientados, no estamos más atentos al mundo en el que vivimos, no cuidamos lo que Dios creó para todos y no somos ni siquiera capaces de cuidarnos los unos a los otros. Y cuando esta desorientación asume las dimensiones del mundo se llega a tragedias como aquella a la que hemos asistido.
¿Dónde está tu hermano? La voz de su sangre grita hasta mi, dice Dios. Esta no es una pregunta dirigida a los otros, es una pregunta dirigida a mi, a ti, a cada uno de nosotros.
Aquí nuestros hermanos y hermanas trataban de salir de situaciones difíciles para encontrar un poco de paz y serenidad, buscaban un lugar mejor para ellos y para sus familias, pero han encontrado la muerte. ¡Cuántas veces quienes buscan esto no encuentran comprensión, acogida y solidaridad! ¡Y sus voces suben hacia Dios!.
“¿Dónde está tu hermano? Quién es el responsable de este sangre? En la literatura española hay una comedia de Lope de Vega, que narra como los habitantes de la ciudad de Fuente Ovejuna asesinan al Gobernador porque es un tirano, y lo hacen de tal manera que no se sepa quién ha cumplido la ejecución.
Y cuando el juez del rey pide: '¿Quién ha asesinado al gobernador?' todos dicen: 'Fuente Ovejuna, Señor'.
¡Todos y nadie! También hoy esta pregunta emerge con fuerza: ¿Quien es el responsable de la sangre de estos hermanos y hermanas? ¡Nadie! Todos nosotros respondemos así: no, no soy yo, yo no tengo nada que ver, serán otros, no seguramente yo. Pero Dios nos pide a cada uno de nosotros: ¿Dónde está la sangre de tu hermano que grita hasta mi'?
Hoy nadie se siente responsable de esto; hemos perdido el sentido de la responsabilidad fraterna; hemos caído en la actitud hipócrita del sacerdote y del servidor del altar, del que habla Jesús en la parábola del Buen Samaritano.
Miramos al hermano medio muerto en el costado del camino, quizás pensamos: pobrecito, y seguimos por nuestro camino, no es nuestra tarea; y con esto nos sentimos bien.
La cultura del bienestar, que nos lleva a pensar en nosotros mismos, nos vuelve insensibles a los gritos de los otros, nos hace vivir en burbujas de jabón, que son lindas, pero no son nada, son ilusión de lo superficial, de lo provisorio, que lleva a la indiferencia hacia los otros. Más aún, lleva a la globalización de la indiferencia. ¡Nos hemos acostumbrado al sufrimiento del otro, no tenemos nada que ver, no nos interesa, no es mi problema!
Y vuelve la figura del 'innombrable de Manzoni'. La globalización de la indiferencia nos vuelve a todos 'innombrables', responsables sin nombre y sin rostro.
'Adán, dónde estás? ¿Dónde está tu hermano?, son las dos preguntas que Dios pone al inicio de la historia de la humanidad y que dirige también a todos los hombres de nuestro tiempo, también a nosotros.
Pero quisiera que nos planteáramos una pregunta: '¿Quien de entre nosotros ha llorado por este hecho o por hechos como este?, ¿por la muerte de estos hermanos y hermanas? ¿Quién ha llorado por estas personas que estaban sobre la barcaza? ¿Por las jóvenes madres que llevaban a sus niños? ¿Por estos hombres que deseaban algo para apoyar a sus familias? ¡Somos una sociedad que ha olvidado la experiencia de llorar, del 'sufrir con': ¡es la globalización de la indiferencia! En el evangelio hemos escuchado el grito, el llanto, el gran lamento: 'Raquel llora a sus hijos... porque no están más'. Herodes ha sembrado muerte para defender su propio bienestar, la propia burbuja de jabón. Y esto sigue repitiéndose.
Pidamos al Señor que borre lo que de Herodes ha quedado también en nuestro corazón. Pidamos al Señor la gracia de llorar nuestra indiferencia, la crueldad que hay en el mundo, en nosotros, también en quienes en el anonimato toman decisiones socio-económicas que abren la calle a dramas como este. '¿Quién ha llorado?'
Señor, en esta que liturgia que es una liturgia de penitencia, pedimos perdón por la indiferencia hacia tantos hermanos y hermanas. Te pedimos perdón por quien se ha acomodado, por quien se ha cerrado en su propio bienestar que lleva a la anestesia del corazón. Te pedimos perdón por aquellos que con sus decisiones a nivel mundial han creado situaciones que llevan a este drama.



'¿Adán, dónde estás?' '¿Dónde está la sangre de tu hermano?'. Amen.

No hay comentarios:

EXPOSICION VIRTUAL

LIBROS Y EXPOSICIONES SOLIDARIAS