sábado, 23 de marzo de 2013

Los sacerdotes que salvó el Papa en la dictadura militar argentina


El padre Martínez, protegido de Bergoglio en la dictadura, afirma que “a Cristo también lo atacaron y calumniaron”. Un jesuita torturado por el régimen militar de Videla desmiente enfáticamente que el ahora pontífice lo denunciara

ForumLibertas.com

Era de esperar que los sectores más anticatólicos intentaran desprestigiar la imagen del nuevo Papa de alguna forma. Si a eso se le suma que Francisco se ha revelado como un pontífice cercano, humilde y muy querido por los fieles, y los no fieles, los ataques se han tenido que refinar más.
Algunos sectores han querido relacionar al Papa a favor de la dictadura militar argentina de Rafael Videla, pero la verdad, aunque a veces es lenta, acaba saliendo a la superficie. Poco después de la elección de Bergoglio surgieron informaciones que apuntaban a que éste no ayudó lo suficiente a Jalics y Yorio, que formaban parte de su congregación y que fueron secuestrados y torturados en 1976. En ese sentido, Francisco Jalics, uno de los dos jesuitas secuestrados durante la última dictadura militar argentina (1976-1983), aseguró enfáticamente este miércoles, 20 de marzo, que el papa Francisco, el argentino Jorge Bergoglio, “no lo denunció” ante la junta militar cuando era máximo responsable de esa congregación jesuita.
 
“Estos son los hechos: Orlando Yorio y yo no fuimos denunciados por Bergoglio”, afirmó Jalics en un comunicado publicado en la página web de los jesuitas en Alemania.
 
En 1976, Bergoglio era el superior provincial de los jesuitas en la Argentina y los curas secuestrados -que fueron liberados meses después- pertenecían a su orden, según indica la agencia DPA.
 
Según Jalics, que actualmente vive en una casa espiritual en Alta Franconia, en Baviera, es falso suponer que su secuestro y el de Yorio “se produjeron por iniciativa del padre Bergoglio”.
 
“Antes me inclinaba por la idea de que habíamos sido víctimas de una denuncia. Pero a fines de los 90, después de numerosas conversaciones, me quedó claro que esa suposición era infundada”, añadió el jesuita.
 
Jalics aclaró además que Yorio y él fueron secuestrados por su conexión con una catequista que primero trabajó junto a ellos y “luego ingresó en la guerrilla”.
 
Durante nueve meses no la vimos más, pero dos o tres días después de su detención también fuimos detenidos. El oficial que me interrogó me pidió los documentos. Cuando vio que había nacido en Budapest creyó que era un espía ruso”, indicó.
 
“En la congregación jesuita argentina y en círculos católicos se extendieron en los años previos informaciones falsas que indicaban que nos habíamos mudado a los barrios carenciados porque pertenecíamos a la guerrilla. Pero ese no era el caso. Supongo que estos rumores fueron motivados por el hecho de que no fuimos liberados inmediatamente”, añadió.
 
Un comunicado ambiguo
 
Tras el cónclave en el que Bergoglio resultó electo, Jalics había publicado un comunicado que tuvo diversas interpretaciones.
 
“No puedo juzgar el papel de Bergoglio en estos sucesos”, escribió en ese texto.
El Vaticano rechazó las acusaciones respecto al comportamiento del Papa Francisco durante la última dictadura y Jalics, en sus primeras declaraciones, reconoció que no fue hasta años después de su liberación y de haber dejado Argentina cuando habló sobre lo sucedido con el arzobispo de Buenos Aires.
 
Después celebramos juntos una misa y nos abrazamos solemnemente. Yo me he reconciliado con lo sucedido y considero, por lo menos por mi parte, el asunto cerrado”, aseguró sobre su secuestro durante la dictadura militar en 1976.
 
Los cuestionamientos al nuevo Papa se centraron en la acusación de no haber ayudado a los dos jesuitas y fueron promovidos por periodistas y el asesor presidencial Horacio Vertbisky. Sin emabrgo, el propio Bergoglio declaró haber advertido a los sacerdotes de los peligros y haber intentado interceder por ellos ante la junta militar, pero sin éxito.
 
Yorio murió hace unos años, mientras que Jalics vive en una casa espiritual en Alta Franconia. Según su orden, actualmente se encuentra en Hungría.
 
Los sacerdotes que salvó el Papa
 
“Las acusaciones son infamias. Lo que a mí me consta es que él salvó y defendió mucha gente”, afirmó en otro sentido el sacerdote argentino Carlos González al recordar el papel que jugó el entonces Superior Provincial de los Jesuitas, Jorge Bergoglio protegiendo a quienes eran perseguidos por los militares.
 
En un informe televisivo difundido por Todo Noticias, el padre González unió su testimonio al de los sacerdotes Enrique Martínez y Miguel La Civita, quienes durante la dictadura argentina eran seminaristas de La Rioja, dirigida entonces por monseñor Enrique Angelelli.
 
“Fue la época en que comenzaron a desaparecer gente, amenazas”, afirmó el padre La Civita, quien señaló que el entonces padre Bergoglio sabía de las persecuciones, pues había jesuitas en La Rioja.
 
El padre Martínez añadió que en La Rioja “había una campaña muy dura contra monseñor Angelelli y en general contra todo el clero. Se tildaba de filomarxista al obispo, a los más estrechos colaboradores de él. Se tildaba de subversivas las actividades pastorales de la Iglesia”.
 
“Cuando fue el golpe de Estado tuvimos que terminar con cosas tan simples como podía ser el campamento de los chicos exploradores o una salida de niños de catequesis, porque ya enseguida venía alguno que decía que estaban entrenando para la guerrilla”, señaló.
 
Es en medio de ese peligro que monseñor Angelelli recomendó a los seminaristas ir a Buenos Aires, donde conocía al padre Bergoglio, que en ese entonces dirigía el Colegio Máximo de San Miguel. En este colegio, afirmó el informe televisivo, el Superior Provincial de los Jesuitas también escondió a muchos perseguidos, según reporta Aciprensa.
 
El Superior de los Jesuitas los acogió y se preocupó desde el comienzo por su integridad y sustento económico. “Nos recomendó mucho ‘si alguien les busca fíjense quiénes son, si son conocidos, y si no, no se acerquen’; y dio instrucciones de dónde nos teníamos que esconder en caso nos fuesen a buscar. Y no solamente a nosotros sino que a mucha gente salvó”, afirmó el padre González.
 
En 1975 Mons. Angelelli murió en un atentado que el Gobierno militar quiso mostrar como un accidente. Luego de este episodio el padre Bergoglio fue a darles el pésame. “Cuentan conmigo, no se sientan solos”, les expresó el ahora Papa Francisco.
 
Ante los ataques que recibe el nuevo Pontífice, a quien quieren vincular con la dictadura, el padre Martínez recordó que a Cristo también lo atacaron y calumniaron.
 
“A Jesús le dijeron que echaba demonios con el poder de Belcebú, le decían que era loco, le decían que quería quebrar las tradiciones de su pueblo. Le dijeron un montón de cosas y Él es Jesús”, recordó
.

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