miércoles, 13 de febrero de 2013

Hadijatou, esclavizada a los 12 años llevó a NIGER a los tribunales

Una niña esclava vendida por 320 euros 

Mani tenía 12 años cuando fue vendida. La niña no había conocido otra cosa. Sus padres eran también esclavos. La compró El Hadj Souleymane Naroua, un terrateniente local, por 320 euros. "Me vendieron como una cabra", relató la joven  ante un tribunal en la capital de Niger , Niamey.

Durante los nueve años que fue esclava, su dueño la maltrató, humilló y abusó sexualmente de ella. La primera vez que la violó, tenía trece. Era una niña. “Había siete esclavas más”, cuenta en “Hadijatou, j'accuse”, un documental sobre su vida. “El amo nos obligaba a tener sexo con él.Nos trataba como cabras porque, según él, nos había comprado”. Ni una sola de las relaciones que tuvieron, de las que son fruto sus tres hijos (hoy solo viven dos de ellos), fue consentida. Era una wahaya, una esclava sexual más de las miles que viven en Níger y en el norte de Nigeria.

Los padres de la joven, que hoy tiene 28 años, también eran esclavos, y ella aceptó sumisa el que pensaba que era su destino hasta el día en el que descubrió, a través de la organización  Timidria y Anti-Slavery International, que no existía ningún documento legal que la retuviera junto a su dueño. En Níger, desde 2003, la esclavitud está prohibida y penada con hasta treinta años de cárcel.

Cuando quiso huir, el hombre intentó retenerla como quinta esposa, el papel que suelen cumplir las esclavas que son liberadas. A pesar de las amenazas, lo abandonó y se casó con otro hombre con quien vivió en libertad hasta que los tribunales la condenaron por bigamia a seis meses de cárcel, tanto a ella como a su marido.


Pero si algo ha demostrado Hadijatou en este tiempo es su fuerza, tenacidad y paciencia. Tras salir de prisión, denunció a su antiguo amo y al Estado. Y ganó. En 2008, fue la primera exesclava a la que Níger ha indemnizado (con 19.000 dólares) por no haber cumplido su obligación de luchar contra la esclavitud y protegerla como ciudadana, en una sentencia histórica de la Comunidad Económica de los Estados Africanos Occidentales (ECOWAS). En el país, uno de los más pobres del mundo, hay 43.000 personas esclavizadas, según Anti-Slavery International.



Hoy, Hadijatou, convertida en un símbolo de la lucha contra este crimen, sigue viviendo en su pequeña y aislada aldea rural al norte de Niamey. Gracias a la indemnización, pudo comprar algunas cabezas de ganado que le permiten salir adelante y que le sirven de apoyo para afrontar un nuevo reto: recuperar a sus dos hijos, que continúan viviendo con el hombre que la esclavizó durante años. El juicio está previsto para principios de este año. “El proceso se ha alargado mucho”, cuenta Rosa Cornet, directora de "Hadijatou, j'accuse", el documental que cuenta la vida de Hadijatou y que está en pleno proceso de grabación. “Ha habido diferentes juicios, pero su abogado dice que parece que ha llegado el momento de ponerle fin. Cree que el desenlace será positivo y recuperará a sus hijos”.

Recordar su historia
La historia del documental comenzó el día en el que Rosa Cornet y Lala Gomà, sus directoras, conocieron la sentencia a favor de Hadijatou en un periódico y decidieron viajar a Níger para conocerla. “Cuando llegamos, nos encontramos con una mujer frágil y muy fuerte al mismo tiempo. Venía de recoger un premio que le habían dado en Estados Unidos y apenas había salido del hotel. Decía que allí, lejos de su casa de arcilla, todo era demasiado grande para ella”. Esos días grabaron la primera parte del documental y ahora, a través de una campaña de crowdfunding, quieren recaudar la financiación que necesitan para volver a Níger y terminar la segunda parte, con un esperado final feliz si Hadijatou recupera la custodia de sus hijos.



“Todo este tiempo hemos seguido en contacto. Nuestro compromiso va más allá del documental. Es un compromiso que tenemos con ella y con su entorno. Les prometimos que íbamos a contar su historia para que no cayera en el olvido y para que la gente sepa qué es la esclavitud en África y en Níger”, asegura Cornet. “Las cosas cambian cuando se informa sobre ellas. La prueba es que, en la zona donde vive Hadijatou, otros terratenientes han dejado de esclavizar a personas porque ahora tienen miedo. No podemos permitir que se pueda seguir comprando a una persona como si fuese una cabra, como hicieron con ella”.


Hadijatou Mani y una de sus hijas,  en Madrid. /EFE


«Si he resistido y capeado todos los temporales no ha sido sólo por mí y por mis hijos, también por los miles de mujeres que están en esta situación, para que tengan valor y peleen por su libertad»,afirmó Mani. 


El primer año hacía tareas domésticas y trabajaba en el campo. Fue ahí donde, con 13 años, Naroua la violó por primera vez: "Grité y grité y lloré, pero nadie acudió en mi socorro". A las violaciones se sumaron los malos tratos: "Me obligaba a desnudarme para pegarme si había algo que él consideraba que hacía mal. Me pegaba cada día", dijo en un relato sobrio, digno. De los tres hijos que le dio, -"nunca mantuve relaciones consentidas", aseguró-, viven dos, que están con su padre. Mani se había convertido en una sadaka, una esclava sexual.
«Quiero hacerme una casa donde vivir con mis hijos y comprar unas tierras y unos animales para comenzar una vida mejor y más segura», afirmó Mani, quien además de los dos hijos de Souleymane -cuya custodia quiere reclamar- tiene una niña  nacida al mes de salir de la cárcel, en el mes de septiembre de 2007.

Este caso contra la esclavitud es tan relevante que tendrá impacto en el mundo.
La Sra. Mani , quien se cree que tiene 24 años, es la primera ex esclava de emprender una acción contra un estado. En el pasado, los miembros de castas de esclavos en países tales como la India han establecido disputas legales contra individuos o antiguos empleadores.

Ella dice: “No he tenido ni un día libre en mi vida, y quiero que cese el sufrimiento de tantas mujeres. Esta situación debe terminar, así que estoy muy contenta por haber contado a los jueces sobre mi caso.”

El caso es único porque es el primero de su clase al ser escuchado por la corte de Ecowas. Si el veredicto es a su favor, obligaría a los 15 estados miembros Africano-Occidentales de tomar acción contra la esclavitud, una práctica tradicionalmente aceptable que permanece como un tabú y de cuya existencia con frecuencia se niega a niveles oficiales. “Este es un caso enormemente significativo,” dijo Helen Duffy, directora legal de Interights, una organización no gubernamental con base en Londres, la cual está patrocinando el caso de la Sra. Mani.

El sociólogo Djouilde Laya rebatió la afirmación, diciendo a la corte: “Existen dos fechas importantes en la historia de este país. Una es el día de la independencia. La otra es el día en que comenzó este caso”.

La mujer que denunció a Níger por su esclavitud

Un documental dirigido por Lala Gomà y Rosa Cornet narra la historia de Hadijatou Mani, que fue vendida a los 12 años a un terrateniente local por 320 euros

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Hadijatou, j'accuse denuncia la permanencia de la esclavitud en pleno siglo XXI, y muestra cómo esta mujer consiguió su libertad en un juicio, en 2008, después de que por primer vez un tribunal superior, la Comunidad Económica de los Estados Africanos Occidentales (ECOWAS), condenara al gobierno de Níger por no haberla protegido.

El filme, dirigido por Lala Gomà y Rosa Cornet, explica también la nueva batalla de Hadijatou: recuperar a sus hijos, que todavía viven con su antiguo dueño.

Según cuentan las responsables de la película, la primera parte del documental, que cuenta la liberación de Hadijatou, ya está rodada, pero “ahora queda cerrar la pieza en Níger”, uno de los países más pobres de África.

La segunda parte del proyecto quiere registrar el último juicio de la protagonista, que debería celebrarse a principios del 2013, y que pretende la liberación de sus hijos.

Para lograr grabar allí, las directoras de Hadijatou, j'accuse han creado una campaña de crowdfunding con la que quieren recaudar el dinero necesario. Pretenden, así, que el 27 de octubre del 2013, cinco años después del juicio que le dio a Hadijatou la libertad, la película llegue a ver la luz.






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