domingo, 1 de mayo de 2011

Guillermo y Caterina se casan

Lujo. Boato. El vestido como el secreto mejor guardado. Diseño. Tradición… Honores de todo tipo.Todo junto y más en la boda de Guillermo y Caterina.

Televisiones de todo el mundo han retransmitido las palabras del Arzobispo de Canterbury diciéndole a los contrayentes con un mundo global por testigo que se unían para servir, y que lo hacían como imagen mística de la unión de Cristo con la Iglesia.

Miles de policías y soldados, camareros, conductores, limpiadores… han trabajado duro, sirviendo, durante meses para que Guillermo y Caterina comiencen a prestar sus servicios. Cifras record de gastos (45 millones), cifras record de ingresos (700 millones) Negocio. Interés. ¿Servicio?

Hace 89 años también se casaron otros Guillermo y Caterina. En silencio, sin honores, sin lujos… y consagraron sus vidas a la promoción de militantes obreros pobres. Matrimonio que no tuvo hijos, pero que ha sembrado la historia de niños con sus nombres, y que gastaron su vida en miles de cursos y realidades que pusieron en marcha por toda España desde 1946. En plena dictadura, mientras el PSOE en el exilio decía que no se podía hacer nada, y comenzaban sus 40 años de vacaciones.

Asociaciones de pobres (HOAC), editoriales de cultura obrera (ZYX), semanarios de información (TÚ)… e incluso leyes que la dictadura no tuvo más remedio que aceptar como la ley se Sociedades Anónimas Laborales… que cuando llegó la Transición evitaron otra Guerra Civil.


Los empobrecidos de la Tierra tienen hoy en Guillermo Rovirosa y Caterina Canals una referencia en quien mirarse. Un matrimonio que sirvió a los obreros cuando estos eran la España empobrecida, y que se hicieron pobres con ellos.

Los militantes que se formaron a su lado, Julián Gómez del Castillo especialmente, nos enseñaron que para aquellos que reclamen todos los honores es obligatorio exigirles todas las responsabilidades. Con gran fuerza nos hicieron ver que es antes el derecho de cualquier ciudadano a comer a que el Rey coma segundo plato.

Guillermo y Caterina, pobres, optaron por servir de verdad, por eso hoy Rovirosa está en proceso de beatificación.

A Guillermo y Caterina, recién casados, les deseo que se cumpla en ellos las promesas de servicio que acaban de formular. Trato de entender la dificultad de servir a los demás, abajándose humildemente, cuando se tiene el título de Alteza. Pero no podrá ser de otra manera si queréis cumplir con lo prometido. Otros reyes han conseguido llegar a la santidad sirviendo a su pueblo. Sois hijos de un pueblo que parió a Santo Tomás Moro, que antepuso la conciencia al cargo pagando ese servicio con la vida.

JULIÁN GARCÍA FERNÁNDEZ

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