sábado, 18 de diciembre de 2010

LA ACTUAL CRISIS DEL CAPITALISMO EXPLICADA DE MANERA GENIAL





David Harvey: "Las crisis distribuyen riqueza hacia arriba"

Es el autor de 'Breve historia del neoliberalismo'

David Harvey, autor de 'Breve historia del neoliberalismo', ha calificado la bancarrota de Nueva York como el laboratorio de la revolución neoliberal de Reagan y Thatcher
David Harvey
¿Esta crisis será similar?
Las crisis se desplazan geográficamente. O sea, el capital jamás resuelve sus problemas: simplemente los cambia de lugar. De modo que creo que en esta crisis estamos viendo la misma clase de reestructuración a gran escala que se inició en Nueva York en los setenta.

¿Nueva York marcó una tendencia?
Fue un caso icónico. Unos años después, en la crisis de deuda en México se tuvo una versión de lo que pasó en Nueva York con los ajustes impuestos por el FMI. Ahora lo vemos en Europa. La consigna suele ser: "¡Salvad a los banqueros; dadles fuerte a los ciudadanos!". En Nueva York la banca se apoderó de la ciudad para forzar los recortes que permitirían que pagara a los acreedores. Fue una especie de golpe de Estado en el que se redistribuyó la riqueza hacia arriba. Esto ya lo estamos viendo en Irlanda.

¿Cree que se aprovechará esta crisis en Europa como se aprovechó aquella?
Ya lo estamos viendo. Países en la zona euro están aún peores que en EE. UU. California, por ejemplo, tiene un déficit más grande que España. Tuvo una burbuja inmobiliaria en la vivienda bastante parecida. Pero California es parte de un sistema federal, así que por lo menos se beneficia de transferencias desde Washington. Nadie habla de quiebra en California. La zona euro tendrá que federalizarse.

¿Por qué se repiten las burbujas y las crisis?
Porque el capital debe buscar salidas para el excedente que genera. Lo vimos con la suburbanización de las ciudades estadounidenses tras la Segunda Guerra Mundial, que canalizó el excedente en la construcción de enormes áreas metropolitanas de Nueva York, Chicago o Los Ángeles,ayudado por una red de carreteras y transformaciones en infraestructuras financiadas con endeudamiento. En 1973 se pinchó la burbuja inmobiliaria mundial y la crisis fiscal de Nueva York fue el ojo del huracán. Acaba de pasar algo parecido con el frenesí de construcción que vimos en casi todas las ciudades del mundo en los años de la burbuja. Ahora sólo quedan China y Asia. Pero la crisis se desplaza. Crece la inflación. China está en el filo de la navaja.

¿En Nueva York en el año 1975 hubo alguna alternativa a la austeridad?
La ciudad tuvo que atender a las necesidades de los banqueros de inversión reduciendo el nivel de vida de los ciudadanos. Es lo que pasa cuando Merkel da la señal de que los tenedores de bonos deberán asumir pérdidas en caso de una crisis de insolvencia. Provoca el pánico, y el ajuste se endurece.

¿Y si optamos por no pagar a los acreedores?
En 1830 los estados americanos suspendían pagos de manera constante sobre deuda británica. Argentina lo hizo en el 2001. Y le salió bastante bien.



 El nuevo libro “The Enigma of capital” (Profile, 2010) de David Harvey 
David Harvey geógrafo económico de la Universidad de Nueva York, es lectura imprescindible para entender lo que está ocurriendo en la economía mundial en un momento en el que las contradicciones del capital han puesto en apuros intelectuales a sus defensores más acérrimos, desde el ex presidente de la Fed, Alan Greenspan, hasta Luis Garicano economista español de la London School of Economics (LSE) tantas veces citado por periodistas en busca de ajustes duros.
 Lo primero que hay que entender “son las dinámicas de sistemas”, según  Harvey. “El capital jamás resuelve sus problemas: simplemente los cambia de lugar”, dijo.  “Entender el flujo del capital, sus meandros y la extraña lógica de su comportamiento es crucial para nuestra comprensión de las condiciones en las que vivimos”, explica.
 Esto lo entendían las grandes mentes de la política económica –Ricardo, Adam Smith- que “luchaban para tener una apreciación crítica de cómo el capitalismo funciona”, recuerda Harvey, conocido en España por su libro  “Breve historia del neoliberalismo” (Akal, 2007). Pero “en los últimos tiempos nos hemos desviado desde la búsqueda de  análisis critico (…) y, en su lugar, se han  creado modelos matemáticos sofisticados, análisis de datos interminables (para) diseccionar detalles y enterrar cualquier idea de la características sistémicas del capital”, explica.
  Durante una visita a  la LSE  en noviembre del 2008, hasta a la  Reina Isabel II le dio un ataque de materialismo  histórico y le preguntó a Garicano a la cara. “Si estas cosas eran tan grandes (en referencia a los billonarias inversiones en instrumentos especulativos), ¿cómo puede ser que nadie se diera cuenta del peligro?
 Garicano no supo qué decir pero, en una carta remitida a su majestad unos meses después, los gurus de la London respondieron que el lapsus se debía a que los economistas “habían perdido de vista los riesgos sistémicos”.
 Así mismo Greenspan –cuya famosa obsesión por “diseccionar” detalles estadísticos no impedía una increíble generosidad monetaria con Wall Street- reconoció que su confianza en la racionalidad de los mercados  había sido dañada irreversiblemente por la crisis. “Me ha dejado en un estado de incredulidad y asombro”, confesó. 
 Son confesiones que en la escuela de análisis sistémico de Harvey habrían merecido una carta de dimisión. Harvey , cabe destacar, advertía con antelación en libro tras libro, ponencia tras ponencia, sobre la probabilidad del mega pinchazo de la burbuja inmobiliaria global con efectos desastrosos en la economía por las enormes dimensiones de las burbujas. Porque Harvey basa su análisis en las  contradicciones sistémicas del capitalismo, y la dificultad cada vez mayor del capital de encontrar salidas productivas para su creciente excedente. La última fase fue un frenesí de construcción de McMansiones y rascacielos desde Dublín a Dubai pasando por Fort Lauderdale.  Pero nadie publicaba esto en los medios mainstream.
 La incapacidad de los  economistas ortodoxos (muchos de ellos, hay que decirlo  aunque parezca mezquino, con contratos vitalicios, “tenure” en el salvaje mercado de trabajo estadounidense que tanto admiran) tiene mucho que ver con lo que ha ocurrido en las universidades en los 30 últimos años, advierte Harvey. “Las concepciones mentales  tan profundamente arraigadas y relacionadas con la neoliberalzación de las universidades  y su privatización mediante patrocinio corporativo ha jugado un papel mas que trivial en la crisis actual”.
 Mientras, Greenspan –que recibe una pensión por 160.000 dólares al año del estado federal estadounidense y cobra decenas de miles de dólares por dar conferencias- sale citado en Business Week destacando el peligro de que el BCE adopta una política monetaria demasiada generosa porque “restará las presiones a los países y no harán lo que deben”, en referencia a los “necesarios” recortes del gasto publico, reducciones de sistemas de pensiones publicas y rebajas saláriales.  Por su parte,  Garicano es el economista mas citado por  los medios de comunicación internacionales (y muchos españoles) cuando se busca un experto que confirme que en España la única salida de la crisis pasa por la austeridad fiscal, la reducción  de sistemas de protección social y por duras reformas en el mercado de trabajo como el desmantelamiento de  protección del empleo de trabajadores aunque no de economistas liberales de facultad.  Como dice Harvey, incluso un materialista como Marx sabía que  “las ideas tienen consecuencias y las ideas falsas pueden tener consecuencias devastadoras”.

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