domingo, 7 de noviembre de 2010

Testimonios "Comunidad de San José de Apartadó"

Esta es una historia de 4 historias, un deseo de dar voz a sus 4 protagonistas. Habitantes de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó que nos relatan vivencias y experiencias que han sufrido al largo de los años que el conflicto armado sigue presente en la región de Urabá (Colombia)..


- Amanda, madre de 3 hijos y viuda, actualmente trabaja en el comedor escolar de la comunidad.
- Julio, campesino que sufre lesiones por causa de disparos de bala en la pierna y el pie.
- Gilberto, se le amputó una pierna por pisar una mina mientras trabajaba en el campo.
- Brigida, le mataron a su hija de 16 años y utiliza la pintura como forma de terapia para evadir sus malos sueños.


Todos ellos nos lo cuentan a través de unos relatos llenos de sinceridad.


La idea de neutralidad  de esta comunidad fue promovida  en los 90 por el entonces obispo de la diócesis de Apartadó (situado en Urabá, en plena zona bananera, bajó control paramilitar) monseñor Isasias Duarte, posteriormente asesinado cuando regentaba la diócesis de Cali, y la propuso para las comunidades campesinas de Urabá que se encontraban acosadas tanto por la guerrilla como por los paramilitares y el ejército. Así un pequeño pueblo cercano a Apartadó, llamado San José, formado en los años 70 por desplazados de otras partes del país y en el que la Unión Patriótica (partido político de izquierdas eliminado literalmente por los paras) había conseguido gobernar en los ochenta, se constituyó como Comunidad de Paz en marzo de 1997. De esta forma, todos sus integrantes, que no eran el total de habitantes del pueblo, se comprometieron a no llevar armas, a no comerciar con actores armados, a no entregar información a cualquiera de los actores armados ni a pedir ayuda a ninguna de las partes en conflicto. 





TRECE AÑOS DE CONVICCION, CONSTUYENDO ESPERANZA


Enviado por cdpsanjose el Mié, 2010-03-24 22:07. :: La Comunidad


Este 23 de Marzo hemos cumplido trece años, durante estos años han sido testigos mucha gente en diversas partes del mundo de las acciones que hemos sufrido por ser aniquilados. Todas las acciones de muerte que han sido generadas por los actores armados en este país las hemos sufrido: los asesinatos, las masacres, torturas, amenazas, desplazamientos, violaciones, en fin todo el cúmulo del terror.


Durante los últimos años desde la masacre de 2005, acción realizada por el ejército con los paramilitares, no ha cesado ni ahorrado esfuerzos el Estado en buscar las formas de destruirnos, el desprestigio, las judicializaciones, la mentira, distorsión, el avance paramilitar, y la muerte, son algunas de las acciones más frecuentes en los últimos días y meses.


Si miramos nuestro recorrido durante trece años, su objetivo es poder acabar la esperanza, no aquella que se construye en un más allá, sin fin y que nunca llega, sino en esa esperanza viva, que se resucita y se construye diariamente, aquella que surge de la adversidad, del dolor, del sin sentido, esa que genera cada día la fuerza pese a tota la adversidad.


Es esto lo que se ha buscado eliminar, la esperanza que es construcción de comunidad, pues ésta si es real hace posible lo imposible, nos hace solidarios, sensibles al dolor con la capacidad de hacer un mundo distinto desde nuestro hoy.


Estos trece años nos muestra pasos fuertes y fundamentales en nuestra comunidad, esencialmente la esencia para tener viva la esperanza y la conciencia en nuestras convicciones, construimos un mundo distinto en contra sentido a muchos valores de una sociedad que destruye y pasa indolente ante la muerte y el dolor.


En estos trece años hemos llegado a crear la Aldea de Paz Luis Eduardo Guerra, un lugar fruto del trabajo en comunidad, de la memoria, de la resistencia civil y en donde estas vivencias se hacen intensas, apostándole a una educación alternativa, con una forma de vida en armonía con la naturaleza, en una agricultura autosuficiente y por ende distinta a la destrucción y a la desigualdad, por una tierra colectiva.


Son muchos y muchas en diversas partes del mundo los que celebramos estos trece años de camino alternativo. Pues los que construimos y vivimos la esperanza en medio de la muerte y adversidad ,ya estamos generando comunidad alternativa y esto es lo que es nuestra Comunidad de Paz.


La lógica paramilitar avanza en la zona y en nuestro país con acciones de terror y frente a acciones como las que hacen los paramilitares durante los últimos días apareciendo en Tierra Amarilla encapuchados, armados, amenazando y requisando los carros, nosotros nos reafirmamos en las condiciones diarias de transformar vida en medio de la muerte.


En los últimos días hemos hecho la Universidad Campesina, mas de 150 personas de diversas partes del mundo y de diferentes comunidades compartimos en un diálogo de saberes, de convicciones y búsquedas por un mundo distinto desde lo agroalimentario, la energía solar, la medicina alternativa, lo cultural, voces desde diversas partes del mundo dialogando, interpelando y construyendo un nuevo saber al servicio de una comunidad global alternativa y en armonía con la naturaleza.


Ha sido el homenaje más fuerte, la resurrección mas intensa, que hemos tenido con nuestros mártires, oírlos a ellos nuevamente, hablándonos desde sus voces del silencio, escuchadas en la reflexión y el trabajo comunitario que hace un solo palpitar abierto y creyente de una esperanza transformadora en el día a día y no en vanas ilusiones.


A todos los que han estado en esa escucha de solidaridad y esperanza, desde la memoria durante estos años, nuestros agradecimientos y la invitación a seguir en las convicciones diarias por construir un mundo ya y ahora lleno de justica, verdad, transparencia esencias de una verdadera paz.


COMUNIDAD DE PAZ DE SAN JOSE DE APARTADO


Marzo 23 de 2010

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