martes, 31 de agosto de 2010

TESTIMONIO DE SOPHIE SCHOLL


Múnich, 1943. Durante la devastadora ocupación de Europa por Hitler, un grupo de jóvenes, en su mayoría universitarios, recurre a la resistencia pacífica como única solución para paralizar a los nazis y a su inhumana máquina bélica. Así nace "La Rosa Blanca", un movimiento de resistencia cuyo propósito era la caída del Tercer Reich. Sophie Scholl es la única mujer del grupo, una joven ingenua que no tardará en convertirse en una antinazi convencida e intrépida. El 18 de febrero de 1943 detienen a Sophie y a su hermano mientras distribuyen panfletos en la universidad. Durante los días que siguen al arresto, el duro interrogatorio al que es sometida Sophie por parte de un oficial de la Gestapo, Robert Mohr, no tarda en convertirse en un intenso duelo psicológico. Por fin, ante unas pruebas aplastantes, Sophie confiesa, aunque hace un último y desesperado intento para proteger a su hermano y a los otros miembros de "La Rosa Blanca". Conmovido por la infrecuente valentía de Sophie, Robert Mohr le ofrece una escapatoria a cambio de traicionar sus ideales. Pero ella rechaza la oferta; su suerte está echada...



Sophie Scholl, la dignidad en tiempos de barbarie (Vidas Contadas)





TE INVITAMOS A VISITAR ESTA INTERESANTE PAGINA WEB:

Sophie Scholl frente al Totalitarismo de SOLIDARIDAD.NET

http://sophiescholl.solidaridad.net


En este espacio se pone a nuestra disposición una serie de materiales de apoyo al libro “Sophie Scholl frente al totalitarismo” de Rainer Uphoff, publicado en la Editorial Voz de los sin Voz y que está disponible en la red de Casas de Cultura y Solidaridad de España e Iberoamérica al precio solidario de 1,10 euros. Este precio es posible gracias al trabajo gratuito de los trabajadores de la editorial y de la imprenta, los transportistas, los difusores y del autor.

Merece la pena conocer la vida y la muerte a los 22 años de Sophie Scholl. Fue una de las integrantes del conocido grupo estudiantil de resistencia contra el nacional-socialismo “La Rosa Blanca” que actuaba en Munich. Constituido por los hermanos Scholl y una serie de amigos, estudiantes y profesores, lograron tener un notable impacto en su entorno, a pesar de la brutalidad con la que los nazis reprimían cualquier conato de oposición a su régimen. Su profunda fe la hizo sentirse responsable por las víctimas de la dictadura por lo que ella y sus amigos trabajaron a destajo para abrirles los ojos al resto de los alemanes sobre los crímenes contra la humanidad que Hitler estaba cometiendo.

En el libro descubrimos a Sophie como una chica normal y “moderna” a la que le gusta bailar con música americana y viajar con sus amigos y que sirve perfectamente de modelo social para cualquier joven actual. Pero también la conocemos como una chica profunda que en sus diarios y cartas se pregunta por el sentido de su vida siendo aún una adolescente, enraizada en una familia de fuertes valores humanísticos y religiosos.

Además de dar a conocer su vida y trasfondo histórico, el libro investiga a fondo el fenómeno del totalitarismo, comparándolo con la dictadura, llegando a llamar el nacional-socialismo “la última gran dictadura y el primer gran totalitarismo”.

Define la dictadura como “aquel régimen que impone su poder a través de la violencia en contra de la voluntad sus ciudadanos”, mientras que considera que el totalitarismo es un régimen en el que “los poderosos seducen a través de múltiples recursos (medios de comunicación, subvenciones,…) a los ciudadanos, invadiendo totalmente todos los aspectos de su vida, hasta el punto de que éstos hacen voluntariamente suyos los puntos de vista de aquellos”. Afirma que Hitler todavía necesitaba la fuerza física para disciplinar o asesinar a un gran número de opositores (dictadura), pero consiguió con la propaganda y una serie de “beneficios sociales” construir ya un amplio consenso en el pueblo alemán hasta conseguir que lo apoyara tan inconciente como incondicionalmente (totalitarismo).

El libro, de hecho, presenta la historia de Sophie Scholl como un paradigma de la lucha asociada contra cualquier totalitarismo, particularmente el del capitalismo financiero y consumista que hoy en día configura nuestras vidas y causa, con sus muertes por guerras de sangre y de hambre en el tercer mundo cada año muchas más víctimas que la segunda guerra mundial.

Basado en documentos y testimonios originales, muchos de ellos nuevos para la investigación histórica (actas de los interrogatorios de la Gestapo descubiertas en los archivos de la Stasi tras la caída del muro, cartas a quien fuera su novio no disponibles hasta después de su muerte en 2001 o testimonios personales de su mejor amiga en 2009) y que en su mayoría no se habían traducido previamente al español, este libro es tanto una joya para la lectura personal o en grupo (colegio, catequesis, partido, sindicato,…), como una excelente herramienta de trabajo en asignaturas como Historia, Ética, Religión, Educación para la Ciudadanía, etc.

En esta web hemos colgado una serie de documentos de apoyo al libro (ficha didáctica, materiales adicionales, etc.) para que las personas interesadas puedan seguir profundizando el tema.

Cualquier sugerencia sobre contenidos adicionales o experiencias de trabajo sobre este tema será bienvenido y puede enviarse al email del autor:










pincha aqui para escuchar la vida de Sophie Scholl


Sophie Scholl es una de las mujeres de la historia alemana porque supo ser digna en tiempos de barbarie. Murió a los 22 años convencida de que la muerte no era un precio demasiado alto por seguir los dictados de la conciencia (30/08/10)

LA ROSA BLANCA. ROSTROS DE UNA AMISTAD: ¡Viva la libertad!

Se trata de los principales miembros de La Rosa Blanca, un grupo de resistencia contra el nazismo que utilizó su mejor arma, la palabra, para intentar abrir los ojos a la sociedad alemana sobre la barbarie del régimen nacionalsocialista.



Tres de ellos fueron decapitados el 22 de febrero de 1943 en la cárcel de Munich; otros dos fueron ejecutados el 13 de julio del mismo año; el último de ellos, el 12 de octubre. De los seis, cinco eran jóvenes estudiantes, de entre 20 y 25 años, y el sexto, uno de sus profesores. Se trata de los principales miembros de La Rosa Blanca, un grupo de resistencia contra el nazismo que utilizó su mejor arma, la palabra, para intentar abrir los ojos a la sociedad alemana sobre la barbarie del régimen nacionalsocialista.

No les unió la política, sino la amistad. Una amistad profunda nacida de los intereses compartidos y, sobre todo, de la misma concepción del hombre y de Dios, que fue lo que determinó su oposición a la dictadura de Hitler. De origen tanto protestante como católico, los miembros de La Rosa Blanca eran aficionados a todas las formas de arte, y a la lectura. Su amistad se fue formando en tertulias literarias –muchas veces sobre libros prohibidos–, y en largas discusiones filosóficas y teológicas, en las que su rechazo al régimen fue tomando un protagonismo creciente, al mismo tiempo que crecía en intensidad su vivencia de la religión y su compromiso cristiano. Christopher (Christl) Probst, uno de los primeros ejecutados, recibió el Bautismo y la primera Comunión.

Christl, educado en un ambiente liberal, rechazaba el nazismo por la discriminación a los judíos –la segunda mujer de su padre lo era– y los programas de eutanasia. Había sido compañero de instituto de Alexander Schmorell, medio ruso, que sentía un odio visceral hacia el régimen por la guerra contra la que consideraba su patria, Rusia. Gracias a Alexander entró en contacto con Hans Scholl y Willi Graf, sus compañeros de la carrera de Medicina y de la Segunda Compañía de Estudiantes, de pertenencia obligatoria, que les hacía pasar algunas temporadas en el frente.

El grupo de amigos comenzó también a frecuentar las clases del profesor Kurt Huber, debido a sus veladas críticas al nacionalsocialismo. Sophie Scholl, hermana pequeña de Hans, se unió a La Rosa Blanca tras descubrir las actividades clandestinas de su hermano. Como Hans, había sentido en su adolescencia un encendido entusiasmo por los aspectos más visibles del nazismo –los desfiles, los movimientos juveniles…–, y había quedado defraudada al poco tiempo.

Entre junio y julio de 1942, La Rosa Blanca dio el paso definitivo: empezó a copiar de forma clandestina y a distribuir por correo, de forma anónima, sus panfletos, con textos redactados por Hans y Alexander. En ellos se criticaban duramente los fundamentos del nazismo y sus consecuencias prácticas –con datos de primera mano sobre Polonia y Rusia recopilados por conocidos–, se animaba al boicot y la resistencia pasiva, y se abogaba por una reconstrucción espiritual de Alemania y Europa, basada en sus raíces cristianas.

Las actividades del grupo se interrumpieron entre agosto y noviembre de ese año, por estar varios de sus miembros haciendo las prácticas de Medicina en el frente ruso. A lo largo de ese verano, maduraron sus convicciones y sus creencias, y volvieron con fuerzas renovadas. Entre noviembre y febrero de 1943, distribuyeron otros dos panfletos. Tras lanzar unas copias del último en la Universidad de Munich, Hans y Sophie fueron detenidos el 18 de febrero, y poco más tarde lo fue Christopher Probst, que acababa de tener su tercer hijo. Los otros tres miembros fueron descubiertos en las investigaciones posteriores.

Antes de la ejecución, Christopher, Hans y Sophie pudieron juntarse por última vez. Christopher les dijo: «Dentro de unos minutos nos reuniremos en la eternidad». Y Hans, ante el verdugo, se despidió con un grito: «¡Viva la libertad! ¡Viva Alemania!»

María Martínez López

Traducción de algunos extractos de diarios y cartas de Sophie Scholl

Para poder tener un diálogo bien documentado sobre sus motivaciones cristianas en cineforums, sobre la película de Sophie Scholl, militante y mártir cristiana (luterana), son interesantes estas citas de sus diarios y cartas, traducidas por nuestro amigo Rainer Uphoff, en las que reflexiona sobre su posible conversión al catolicismo y nos ayudan a profundizar en las motivaciones de esta chica ejecutada en 1943 a los 21 años por su resistencia contra el nacional-socialismo.

Diario, 11-4-1941

“Quisiera ir a una iglesia [católica], no a la evangélica en la que [sólo] escucho críticamente la predicación del pastor. Quiero ir a la otra, donde pueda dejarme llevar por la Pasión, dónde sólo tenga que estar vacía y abierta.”

Diario, 4-11-1941

“Fui a la iglesia con el pretexto de tocar el órgano. La encontré completamente vacía. Intenté rezar. Me arrodillé e intenté rezar. Pero siempre estaba penando: ‘tienes que ponerte de una manera para que, si alguien entra, puedas ponerte de pie enseguida’.(1)

Supongo que es una tontería, una falsa vergüenza y debido a esto mi oración la hice también a toda prisa. Al final entendí que yo no estaba preparada para orar, que sólo quise forzar a Dios.”

Carta a Lisa Remmpis, Domingo de Pascua 1942

“Nos levantamos [ella y su hermano] a las 4 de la mañana para poder ir a la vigilia pascual de la iglesia [católica] de Söflingen. Siento mucha necesidad de vivir la liturgia de esta manera, como una verdadera celebración [del misterio] de Dios y no como una conferencia como en la iglesia evangélica. Voy a tener que acostumbrarme todavía esta dramatización teatral que es la liturgia católica para vivirla en profundidad y sin distraerme [con sus ritos]. Pero es precisamente este ‘espectáculo’ que ayuda a una persona con fe a vivirlo desde la profundidad.

Pero no sólo quiero sentirlo, sino también quiero expresarlo e inclinarme ante un crucifijo (2). Pero todavía me siento inhibida a mostrarlo abiertamente y sigo sintiéndome dividida, al menos, por ahora.”

(1) el gesto de arrodillarse en la iglesia es considerado, en Alemania, un típico gesto católico. Los luteranos consideran que, tras “confraternizarse” Dios con los hombres a través de Cristo, la postura propia para la oración es estar de pie.

(2)También el crucifico es un sícatólico mbolo puesto que los protestantes, salvo excepciones, solo usan cruces “sin cuerpo”.




Autor: solidaridad.net-

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