miércoles, 28 de julio de 2010

Liberen a Gao Zhisheng “Conciencia de China”

Gao Zhisheng es un militante católico chino defensor de los derechos humanos que desapareció el 4 de febrero de 2009. La última vez que se le vio fue cuando docenas de policías lo capturaron. Gao Zhisheng fue secuestrado, arrestado, aprisionado y torturado repetidamente por las autoridades chinas porque él ha defendido a los perseguidos y ha sido una voz firme en la búsqueda de la justicia en las cortes chinas . Gao Zhisheng ha sido tres veces nominado al Premio Nobel de la Paz (en los años 2007,2008, 2010), y se ganó el sobrenombre de “conciencia de China” por su trabajo enfrentando grave peligro personal.

Gao Zhisheng, un abogado cristiano de 43 años y uno de los principales disidentes del régimen comunista de China, se ha dirigido a gran número de instituciones occidentales pidiendo que se hiciera un boicot a los juegos olímpicos, debido a la persecución religiosa existente en el país asiático. Gao se encuentra en arresto domiciliario y su esposa y sus dos hijos son objeto de constantes maltratos, han informado varios medios de comunicación.



Sin miedo representó a los más vulnerables: niños con discapacidad, trabajadores despedidos y presos condenados a muerte. También defendió a los mineros de carbón, miembros de comunidades de iglesias, los que presentaron peticiones al gobierno y las víctimas de la demolición de sus viviendas. Preocupado profundamente por el ciudadano chino común y expresó su indignación ante las innumerables injusticias del sistema legal.

Gao Zhisheng y su familia

Tres de sus defendidos fueron Yang Modong, Yichun Zheng y el pastor Cai Zhuohua. El Sr. Yang fue detenido por prestar asesoramiento jurídico a pobladores del sur de China, que intentaban derrocar a un líder del pueblo por corrupción. Zheng, periodista y ex profesor, fue condenado a siete años por sus escritos en Internet. Cai fue condenado tres años por imprimir copias de la Biblia.

Gao nació en la cueva de una colina en la que vivía su familia al norte de China. Sus padres no podían darse el lujo de mandarlo a la escuela, por lo que escuchaba afuera de las ventanas de las aulas para recibir su educación básica. Comenzó como trabajador migrante, luego como minero de carbón a la edad de 15 años, más tarde se unió al Ejercito Popular de Liberación, donde conoció a su futura esposa (Geng He), obtuvo su educación secundaria y se convirtió en miembro del Partido Comunista.
Al final, Gao fue vendedor ambulante pero estudió para ser abogado, en 1994 estuvo entre el 1% de los candidatos autodidactas que pasaron el examen de la barra de abogados. En 2001, el Ministerio de Justicia de China lo nombró uno de los diez “abogados más respetados” del país en un concurso de la televisión nacional.

Representar a campesinos que perdieron sus tierras ante los fraccionadores por poco o nada de compensación y a cristianos, fue suficientemente grave para los jefes del partido. Hacer lo mismo para los practicantes de Falun Gong, después de que el régimen había prohibido a los abogados representarlos, fue completamente inaceptable.
Despacho cerrado

A partir de 2005, después de escribir cartas abiertas al Presidente Hu Jintao y el Primer ministro Wen Jiabao, Gao y su familia fueron acosados, su despacho de abogado cerrado y su licencia para practicar la abogacía revocada. En las cartas pedía terminar con la persecución a Falun Gong, detallaba una amplia gama de abusos que sufren sus miembros en detención, incluso la tortura, abuso sexual, golpizas y ejecuciones.

En diciembre de 2005, en una respuesta típica Gao hizo una declaración pública en la que renunció al Partido Comunista y más tarde también dijo que era cristiano.

En otoño de 2005, Gao, Geng He y sus dos hijos fueron puestos bajo vigilancia policíaca durante 24 horas y luego fueron seguidos e intimidados constantemente. Incluso su hija a la edad de 13 años fue golpeada por la policía. A mediados de enero de 2006, Amnistía Internacional informó que Gao escapó a un intento de asesinato, concebido como un accidente de tráfico, seguramente por órdenes de la policía secreta china.

El 4 de febrero de 2006, Gao con Hu Jia y otros militantes, iniciaron una huelga de hambre “relevo de los derechos humanos”, en la que militantes y ciudadanos se mantuvieron en ayuno durante 24 horas por relevos. La huelga de hambre contó con personas de 29 provincias de China. Los participantes fueron detenidos por estas acciones.

Secuestrado por funcionarios

El 15 de agosto de 2006, después de numerosas amenazas de muerte y hostigamiento constante. Gao, fue secuestrado por la policía secreta china. El 22 de diciembre de 2006, fue declarado culpable de “subversión” y condenado a tres años de prisión. La sentencia fue suspendida pero fue puesto bajo arresto domiciliario.

En septiembre de 2007, Gao fue secuestrado y torturado de nuevo después de haber escrito una carta abierta al Congreso de Estados Unidos para expresar su preocupación por el empeoramiento de los derechos humanos antes de los Juegos Olímpicos de 2008. Regresó a su casa en noviembre de 2007 y posteriormente emitió un comunicado revelando la tortura que sufrió bajo custodia. Detalló las palizas, descargas eléctricas repetidas en los genitales y cigarrillos encendidos colocados cerca de sus ojos. El dolor y la humillación fueron tan graves que pensó en el suicidio. Dijo que sus captores lo habían amenazado de muerte si hablaba en público del tema.

La defensa de Gao a nombre de la comunidad de practicantes de Falun Gong demuestra su voluntad de ayudar a cualquier persona o grupo tratado injustamente. Sin dejarse intimidar por la continua propaganda estatal y la difamación a Falun Gong, insistió en su derecho a practicar sus creencias, sin ser sometidos a torturas y a igualdad de trato ante la ley. La respuesta que recibió del partido-estado fue similar a la dada a Falun Gong y a otros defensores de la dignidad humana y la consciencia.
Gao fue capaz de hacer todo esto sin tener en cuenta su propia seguridad, es un testimonio de su profundo compromiso con la dignidad humana, la justicia y la gobernabilidad democrática.

El 4 de febrero de 2009, fue secuestrado de nuevo por agentes de seguridad pública, desapareció por más de un año. Su esposa e hijos, incapaces de soportar el acoso continuo, en secreto huyeron de China en enero de 2009 y se les concedió asilo en los Estados Unidos.


El Ministerio de Asuntos Exteriores chino ha dado continuamente respuestas vagas o se ha negado a responder a los periodistas extranjeros sobre su paradero. Un policía dijo a uno de sus hermanos que Gao Zhisheng "había desaparecido", mientras que un portavoz de Exteriores señaló hace unas semanas que el abogado estaba "donde debía estar".

La organización de derechos humanos estadounidense Fundación Dui Hua, que ha investigado su paradero, cree que el abogado fue arrestado fuera del sistema judicial chino, por lo que habría estado bajo el control del Ministerio de Seguridad Pública. Estados Unidos y la Unión Europea han pedido repetidas veces información sobre su situación. La esposa y los dos hijos de Gao huyeron de China un mes antes de la detención el año pasado del disidente, y fueron aceptados como refugiados por Estados Unidos.


IGLESIA PERSEGUIDA

Sacerdotes desaparecidos desde hace varios meses. Misas clandestinas en casas particulares. Católicos torturados en las cárceles. Miradas recelosas en las iglesias, vigiladas por policías apostados a sus puertas que toman los datos de los feligreses. Así es la vida bajo lupa de los cristianos en la China del siglo XXI, donde la apertura económica y social de los últimos treinta años no ha erosionado el autoritario poder del régimen comunista.

Para que nada ni nadie le hagan sombra, Pekín controla no sólo a los disidentes políticos y a todas las organizaciones civiles, sino también los cultos religiosos. Por una parte, negocia con el Vaticano para establecer relaciones diplomáticas, rotas desde la masiva expulsión de misioneros en 1951, pero, por la otra, dirige y nombra sus propios obispos tanto en la iglesia protestante, que oficialmente cuenta con 20 millones de miembros, como en la Asociación Católica Patriótica, que no reconoce la autoridad del Papa y sus más de diez millones de feligreses reconocidos.

Sin embargo, se calcula que podría haber unos 60 millones de cristianos que practican su fe en misas secretas celebradas en casas particulares. El año pasado, la Policía irrumpió en 77 de ellas y, además, detuvo al obispo Julius Jia Zhiguo (es obispo desde 1980 y ha transcurrido veinte años en prisión. Dirige una de las diócesis donde hay mayor concentración de católicos, un millón y medio)
En una nación supuestamente atea, pero donde la fe es una cuestión de Estado, el Partido Comunista se erige como máxima autoridad religiosa.

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