viernes, 28 de agosto de 2009

Santos Justo y Pastor, Niños mártires de Complutum en 304 DC

En el año 2006 se celebró en la Diócesis de Alcalá de Henares el 1700 Jubileo del 1700 aniversario de los Niños Justo y Pastor mártires de la antigua Complutum, hoy Alcalá de Henares.




La tradición sintetiza así el relato del martirio de Justo y Pastor:


Para cumplir el edicto de Diocleciano, el Prefecto Daciano desembarcó en Hispania, causando gran número de víctimas y llegando finalmente a Complutum. Al hacerse público el edicto en esta ciudad, dos niños llamados Justo y Pastor que se encontraban en aquel momento en la escuela, arrojaron al suelo sus tablillas de escritura y, saliendo del recinto escolar, se dirigieron al edificio donde residía el Prefecto y allí solicitaron ver a éste.
Los guardias de la puerta en un principio tomaron a broma la insistencia de los dos niños, que eran hermanos, por ver a Daciano, pero finalmente los condujeron hasta su presencia donde dieron testimonio de fe cristiana y, por tanto, de desacato al edicto imperial. El representante de Roma considerando su edad intentó atraérselos mediante regalos y un trato contemporizador. Pero a la vista de que esto no surtía efecto y los pequeños persistían en su actitud, ordenó que se les azotase con varas, lo que se hizo a conciencia, tanto que los dos terminaron bañados en sangre.
Sería el 6 de agosto de aquel año de 305 (ó 306) cuando Daciano, ante el persistente desafío de Justo y Pastor, ordenó que los sacasen fuera de la ciudad y los degollasen. El lugar del martirio fue un campo extramuros de Complutum que por esta causa sería llamado Campo Loable o Laudable donde, sobre una piedra, cortaron primero la cabeza a Justo y luego a Pastor, conservándose dicha piedra del martirio. Al salir Daciano de Compluto los cristianos dieron sepultura a los cuerpos de los niños junto a la piedra en la misma parte donde perecieron.
Los cristianos de Complutum edificaron sobre su sepultura una capilla para honrar su memoria. Justo tenía 7 años y Pastor 9.



San Isidoro de Sevilla, autor de la Misa y Oficio mozárabes de la fiesta de los Santos Niños, narra así su martirio:

"En Complutum vivían los hermanos Justo y Pastor, y allí dieron testimonio de su fe en Jesucristo, en tiempos de los emperadores Diocleciano y Maximiano.

Cuando el pretor Daciano llegó a Complutum mandó que todos abjurasen de la fe en Cristo y ofreciesen sacrificios a los ídolos; de lo contrario serían condenados a muerte tras ser atormentados. En los niños Justo y Pastor se encendió el deseo de ser mártires y dar la vida por el Señor. Y después de arrojar al suelo las tablillas en las que aprendían o escribían las primeras letras, para aprender mejor de Cristo Maestro, desde la escuela, sin que nadie los llamara, se presentan ante el juez y se proclaman públicamente cristianos; y muy por encima de lo propio de su corta edad se ofrecen a soportar por la fe de Cristo los más crueles tormentos. Daciano manda que sean castigados como niños que eran a fin de detenerlos por el miedo.

Y mientras eran conducidos al lugar de las torturas, se animaban el uno al otro como corderillos a fin de aguantar mejor los tormentos. Justo, el más pequeño, temiendo que se debilitara la valentía de su hermano, hablaba así a Pastor, el hermano mayor: 'No temas, Pastor, hermano mío, la muerte del cuerpo que nos acecha, ni los tormentos que nos aguardan, muy superiores a nuestra corta edad; acepta el suplicio lleno de confianza; porque el mismo Dios que se ha dignado llamarnos a tal gracia, nos dará también fuerzas iguales a los tormentos'.

A esto Pastor respondió: 'Muy bien has hablado, Justo, hermano mío, pues la justicia que llevas en tu mismo nombre la realizas, y recibirás su premio conmigo. Yo me uno a ti lleno de alegría en el martirio, para alcanzar contigo el premio de esta lucha'.

Los soldados contaron a Daciano esta conversación, y temió que este ejemplo de valentía cundiera entre los demás cristianos, y que si su crueldad se reducía a un simple castigo se vería derrotado por dos niños. Mandó entonces que sacaran a aquellos santísimos niños fuera de la ciudad y que, en secreto, fueran ejecutados.

Llevados al Campo llamado Laudable, uno de los primeros días de agosto, murieron degollados. Tal como sabemos por tradición, fueron decapitados sobre una piedra que se venera actualmente en Complutum, y que aún conserva señales del martirio".


Justo y Pastor en las letras / Un soneto de Lope de Vega

Siglo XVII

Escrito por Lope de Vega
La madre de las ciencias, donde a tantos
verde laurel por únicos publica,
dos corderos al cielo sacrifica,
primicias ya de innumerables santos.

Bárbara mano entre dichosos cantos
hierro cruel a su marfil aplica,
y la ribera de sus plantas rica
himnos al cielo ofrece en vez de llantos.

Henares lastimado deque dentro
de sus términos Roma entrar procura,
saliéndole dos niños al encuentro.

Rompió la margen, y la sangre pura
bebió a la tierra, y retirando el centro
le dio en arenas de oro sepultura.

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