jueves, 24 de abril de 2008

CAMPAÑA DE FINANCIACION DE LA IGLESIA



La aportación de la Iglesia

Hace poco pudimos leer en la prensa unas declaraciones de la vicepresidenta del gobierno español, Mª Teresa Fz. De la Vega, en las que literalmente decía «los colegios católicos y la Iglesia -española, se entiende- reciben del Estado más de 3.000 millones de euros anuales», y que por lo tanto, «las generosas aportaciones a la Iglesia deberán reducirse».

La declaración no puede ser más tendenciosa y falaz, y me voy a explicar. Esta suma de 3.000 millones procede de computar lo que el Estado dedica a la enseñanza concertada, a los salarios de los profesores de religión católica y al 0,5% del IRPF que la Conferencia Episcopal Española y el Estado tienen acordado. A la primera partida se destinan alrededor de 2.500 millones, a la segunda unos 500 millones y a la tercera 144 millones. Claro que si a estas cifras añadimos que está calculado por economistas reconocidos como los catedráticos de economía Juan Velarde y José Tomás Raga, que un alumno de la escuela estatal -que equivocadamente denominamos pública- le cuesta al Estado doble que uno de la concertada, la cosa cambia y mucho, y en lugar de decir que la Iglesia recibe dinero del estado, debemos de decir que la Iglesia le ahorra al Estado los otros 2.500 millones de euros anuales que le costaría crear esas plazas en colegios estatales, si no es más.

En cuanto a los profesores de religión me remito a la norma fundamental española, la Constitución, que reconoce cómo deber del Estado el garantizar la formación religiosa que los padres quieran para sus hijos (no están haciendo por lo tanto los poderes públicos ninguna cosa que no les competa costeando el sueldo de los profesores de religión, que están impartiendo clase en razón de que los padres libremente así lo han elegido para sus hijos). Y, por último, de los 144 millones que este año ha recibido la Iglesia de las arcas del Estado, tan sólo 21 proceden directamente de los Presupuestos del mismo, puesto que los restantes 123 se perciben vía crucecita en la declaración de la renta de quienes así lo expresen. Y digo sólo, porque si a lo hasta aquí enunciado añadimos los servicios que la Iglesia presta a la sociedad en cuanto a hospitales -integrados en la Federación Española de Religiosos Sanitarios-, atención a ancianos, orfanatos y centros de infancia, guarderías, atención a enfermos de sida, a ‘‘sin techo’’, a inmigrantes, a gitanos, drogodependientes, alcohólicos, prostitutas, presos... la cifra es incalculable.
Los economistas citados anteriormente hablan de una deuda del Estado con la Iglesia superior a los 6.000 millones de euros, y esto cada año que pasa, frente a los 144 millones que recibe vía IRPF. Si a estos servicios en los que toman parte más de un millón de católicos sumamos el coste de mantener las infraestructuras de la Iglesia, estamos hablando de una deuda del Estado con la Iglesia que se acerca a los ¡40.000 millones de euros! Y la Iglesia a callar y a seguir entregando la vida por los últimos, porque es así como se confiesa a Dios. ¡Ya basta de mentir sobre la Iglesia, señora vicepresidenta!


S. Martínez. Gasteiz

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